(La primera parte de este documento y el reportaje al que nos referimos
en líneas anteriores aparecieron publicados en Siglo XXI No, en
febrero o marzo de 1993 )
1.- Lo económico influye en la elección de carrera más que la vocacion o el proyecto social (ccd).
Aunque en la historia de las profesiones se registra la existencia de fuerzas que definen y patrocinan ciertas carreras profesionales, generalmente, de acuerdo con el proyecto dominante y dentro de las situaciones socioeconómicas que se viven, se siente que la vorágine de adecuación, creada por las relaciones internacionales de México y el proyecto de modernidad, está imponiendo, actualmente, los criterios dominantes para decidir: tanto la oferta, como la elección de carrera.
Entre las 88 carreras que ofrecen las seis instituciones de educación superior existentes en el Zona Metropolitana de Guadalajara, destacan, por la alta demanda que concentran actualmente,las carreras del ámbito de servicios relacionados con la economía, la administración y el comercio internacional. Sin embargo, las carreras de mayor demanda: Contaduría (con más de 18 mil alumnos), Administración, Mercadotecnia y Finanzas (con cerca de 2 mil 500 alumnos en conjunto), Derecho (cerca de 9 mil inscritos) y Medicina (alrededor de los 7 mil 500), junto con carrerras que se impulsan o surgen ante la promoción de la modernización del país y del TLC como Comercio Internacional (arriba de los 400 alumnos), Ingeniería Industrial y de Sistemas, Turismo, Informática o Ciencias de la Comunicación, no son carreras que apoyen directamente la productividad en las actividades económicas primarias ni secundarias: agricultura, ganadaría, extracción de materias primas e industria; tampoco impulsan la creatividad y la innovación que de lugar al desarrollo de tecnologías propias para el país. Por otra parte, los datos permiten descubrir que en las carreras de mayor demanda algunas de muy reciente apertura, como Comercio Internacional, Computación e Informática, se orientan al apoyo de la administración y la comercialización.
Una característica que interesa de la oferta es el abanico de alternativas o posibilidades que se ofrecen para elegir carrera y para cursar una misma carrera. hay 88 posibilidades, pero, las carreras que se ofrecen en todas, o en casi todas, las instituciones educativas son las que tienen mayor demanda. Prácticamente, 8 de las 88 carreras que se cursan en el Area Metropolitana de Guadalajara concentran el 40% (cerca de 44 mil alumnos) del total del alumnado inscrito. El 60% del alumnado se distribuye entre las 80 carreras restantes.
El dato da pie para destacar que la sobrepoblación en el campo de trabajo de algunas profesiones o la limitante de puestos y ocupaciones de las mismas, especialmente en ciertas áreas de población como la Metropolitana de Guadalajara, obliga a los profesionistas a entrar en un mercado de trabajo regulado por la oferta y la demanda. Esto da lugar a una competencia selectiva, donde no siempre son los mejores profesionistas quienes tienen trabajo, sino los más relacionados o recomendados y a un gran número de profesionales desempleados, subempleados o que tienen una ocupación diferente para la que se prepararon profesionalmente. Tales situaciones merecen considerarse al momento de elegir carrera, aunque no siempre es así, ni son los únicos aspectos a considerar en la elección de la misma.
Lejos de responder a una demanda de la población de acuerdo con su proyecto de País o de Sociedad, que considere las necesidades reales de ésta y de las instituciones sociales, en el contexto del proceso histórico que se tiene y de los recursos naturales y humanos que se requieren para aprovecharlos, las ofertas y demandas de educación superior privilegiadas en el Area Metropolitana de Guadalajara, se hacen, más bien, de acuerdo con el proyecto económico impulsado desde la esfera gubernamental y apoyado por las organizaciones del sector empresarial.
2. Condicionantes en la elección de carrera.
Porque la elección de carrera define el futuro personal de quien elige; y porque, en tal acto hay cierto grado de decisión del futuro del país y la sociedad, tal elección resulta estratégica y vale la pena reflexionar sobre la forma en que este hecho se da.
Aunque la vocación se constituye por el conjunto de intereses personales intrínsecos, que orientan fuertemente la decisión y las conductas personales hasta llegar a definir la forma de vida y la inserción en la actividad social, no es la vocación el factor determinante de tal elección. En la edad personal en que toca hacer la elección de carrera, no se facilita la decisión.
Generalmente, la elección de carrera implica una decisión que se toma sin amplia información, en un marco de incertidumbre, presionado por el tiempo, influido por opiniones diversas, cuando aún no se llega a la madurez emocional, ni se sale plenamente de la crisis de la adolescencia. En tales condiciones resulta fácil confundirse y se está propenso para dejarse llevar por opiniones ajenas: la de los padres, los parientes o los amigos. En el mejor de los casos se cuenta con la opinión autorizada de profesionistas de la orientación vocacional o de algún maestro.
Desafortunadamente la orientación vocacional ni es determinante ni es suficiente aún para la elección de carrera en nuestro medio. El grueso de las decisiones quedan sujetas a factores determinantes externos a la persona, aún a las familias; dependen de: la oferta existente, de la capacidad económica que se tenga, de los niveles académicos exigidos, de la orientación curricular de las carreras o planes de estudio, del prestigio de las profesiones o de la moda de éstas, de la oportunidad y posibilidad de empleo existente, de la remuneración e ingreso correspondiente, de los regímenes de trabajo perfilados para el ejercicio de las profesiones (para algunas hay la posibilidad de un ejercicio liberal, para otras no; para unas está perfilado el futuro de las mismas dentro de un desempeño institucional con poca oportunidad del ejercicio liberal, para otras su futuro desempeño exige una asociación de profesionales).
Las familias intervienen decisivamente en la elección de la carrera de alguno de sus miembros, a veces consciente a veces inconscientemente: es el efecto de la influencia que ejerce la tradición familiar, dando lugar a dinastías de profesionistas, o es el resultado de una decisión familiar conscientemente adoptada, fundada, por lo general, a partir de la situación que se observa en el campo de trabajo; la sobrepoblación, la demanda, el prestigio, el ingreso, el reconocimiento social, el empleo seguro, la atención del patrimonio familiar, etc. son algunos de los aspectos que se toman en cuenta para elegir carrera.
Es preocupante que, donde determinados profesionistas hacen falta y otros sobran o están mal distribuidos en los diversos núcleos de población, la elección de carrera no corresponda, generalmente, a una decisión fundada y orientada por la vocación ni por la necesidad social de tales o cuales profesionales. Ello quiere decir: que no se dan, aún, en el país las condiciones sociales, culturales y económicas, favorables para la plena realización personal ni para la búsqueda y conquista del bienestar social. Es muy probable que ni siquiera en países avanzados económicamente se den estas condiciones, pero ello no quiere decir que no tenemos la obligación de buscarlas.
3. Determinantes socioculturales de la elección de carrera.
En la elección de carrera son muchos los factores, directos e indirectos, que intervienen, los más determinantes y decisivos corresponden a situaciones socioeconómicas del país.
Muchas elecciones de carrera se ven determinadas por la oferta existente, ante la imposibilidad de vencer otros factores, como el económico o la variedad de ofertas, que permite buscar otras alternativas. Finalmente, los factores que determinan la oferta son, también, determinantes de la elección de carrera.
Hay quienes sostienen que el sector profesional universitario constituye en la sociedad moderna una autoridad moral para la sociedad que se refleja en las pautas de conducta demográfica de la población y en la manifestaciones de vida cotidiana familiar y moral. Desde esta perspectiva las instituciones educativas definen las carreras que ofrecen pensándolas como espacios de formación de profesionistas que funjen como orientadores de un complejo de instituciones que se vuelven plurales en la orientación ideológica y social. Se le considera factor clave en la solución de los problemas de la población, dentro de un esquema previsto de necesidades mas o menos recurrente, empleando los recursos de la ciencia y la tecnología.
En la práctica de las profesiones se descubre, sin embargo, una ambivalencia en el sector profesional que no le permite responder al papel de encauzador y movilizador de la sociedad, debido a las aspiraciones de los profesionales de una movilidad ascendente en la posición social que ocupan. El interés personal de participar en los beneficios del desarrollo modernizador, no les permite responder al interés de las mayorías. En ocasiones es la orientación de las carreras, con su preparación y saber, las que no responden al papel de orientación y promoción.
La falta de pertinencia social de las carreras define una incongruencia entre el sistema productivo, el sistema social y el sistema educativo; fenómeno que ha resultado preocupante para las autoridades educativas, políticas e instituciones empresariales, especialmente cuando se observa el crecimiento de algunas profesiones que no apoyan real y estratégicamente al sistema productivo del país, esto es, en sus actividades primarias o de extracción y explotación de los recursos naturales, en las secundarias o de transformación de los mismos que dan lugar a la industria, respecto de las actividades terciarias o de los servicios, que resultan más favorecidos, en relación con el proyecto económico y social del país.
Igualmente resulta preocupante el comportamiento errático de los demandantes que muestran preferencia por algunas carreras, en detrimento de otras igual o más valiosas.
Es importante tomar conciencia de que la elección de carrera no siempre llega a ser resultante de decisiones individuales que son producto de intereses e informaciones personales; la elección es resultado de una cierta forma de pensar que se adquiere socialmente, donde interviene una influencia colectiva relacionada con el prestigio social que se deposita en las profesiones. Por el momento este prestigio tiene un fuerte peso en relación con la utilidad económica, más que social, de las profesiones.