EXCELENCIA ACADEMICA
Tomando en cuenta distintas voces de nuestra propia universidad que han pensado la excelencia académica, podemos subrayar que en el ITESO hay un entendimiento común de que dicha excelencia no sólo tiene que ver con el rigor en la formación y en el desempeño profesional, sino en una particular disposición o actitud de poner las capacidades adquiridas al servicio de los demás, con la amplia visión y deseo de lograr y contribuir en la construcción de un mundo más justo.
La palabra excelencia viene del latín excellentia, que es la cualidad del que sobresale —excellere es un verbo que significa sobresalir—. Así pues, alude a que algo tiene una calidad superior, que sobresale del resto. Cabe entonces preguntarnos en qué sentido quiere el ITESO que sus estudiantes —y también sus docentes, investigadores y demás miembros de la comunidad académica— sobresalgan o sean mejores.
Enmarcándola en el ámbito de nuestra misión, la excelencia requiere que seamos una universidad que reflexiona su práctica educativa no sólo en función de la actualidad y profundidad de sus conocimientos para comprender mejor el mundo, sino también en función de su incidencia en la realidad social, es decir, para transformar nuestra sociedad en una más justa —en libertad, con compromiso, al servicio de los demás—.
En el ITESO, los criterios para valorar la excelencia van más allá de los puntajes y de lo que comúnmente suele denominarse como aprovechamiento académico, pues se valora el compromiso social, la disposición que tienen los jóvenes para comprender los problemas más acuciantes de nuestra sociedad y la manera en que, a través de su formación, pueden contribuir a la construcción de una mejor sociedad.
Para nuestro personal académico, la excelencia puede ser entendida como la disposición y el esfuerzo de dar lo mejor de sí en el propio desempeño y sus resultados, así como de procurar la recíproca disposición en los otros, a través de las interacciones cotidianas, sea en el servicio de autoridad, en el trabajo con los pares o en la relación educativa con los estudiantes desde la responsabilidad docente, para lograr los propósitos de la universidad.