“Toda la comunidad tenemos que apoyarnos”: Antonio Muñoz Lezama
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“Toda la comunidad tenemos que apoyarnos”: Antonio Muñoz Lezama
El coordinador de Acompañamiento Psicológico del ITESO ofrece algunos consejos para tramitar las emociones surgidas en los días recientes como consecuencia del operativo de seguridad en Jalisco y las reacciones que provocó. “Todos estamos consternados, pero debemos estar unidos, juntos, y apoyarnos unos a otros”, dice.
Édgar Velasco
Las imágenes llenaron las pantallas: tráileres ardiendo, tiendas de conveniencia ardiendo, autos ardiendo, personas armadas en las calles o bajando a otras de sus autos. Para muchas personas las imágenes no estaban en las pantallas: quedaron en medio de un tiroteo o lo escucharon cerca, vieron las llamas y olieron el humo. Y luego, el silencio: las calles vacías, las cortinas bajadas, la vida paralizada. El operativo de seguridad del pasado 22 de febrero y la estela que dejó en los días siguientes instaló en la sociedad muchas emociones: miedo, aprehensión, tristeza. Y después, el llamado gubernamental: la crisis pasó, hay que volver a la normalidad. Pero, ¿cómo se regresa a “la normalidad”?
“Esto nos afecta emocionalmente a todos, de una u otra manera. Somos personas que estamos en esta interacción social con otras personas y todas estas cosas, que afectan a nuestro estado, a la ciudad, nos competen muy de cerca”, dice Antonio Muñoz Lezama, coordinador de Acompañamiento Psicológico del Centro de Acompañamiento y Estudios Juveniles (C-Juven) del ITESO, quien agrega que sucesos como los del domingo y sus secuelas “tocan elementos muy esenciales de la estabilidad de las personas”, situación que se va incrementando conforme prolifera la información, mucha de ella no verificada o falsa, lo que propicia el surgimiento “de una psicosis colectiva que nos va contagiando de manera importante”.
Muñoz Lezama comenta que algunas de las emociones que pudo percibir entre las personas fueron angustia, ansiedad, incertidumbre, incluso tristeza. “Me llamó la atención como mucha gente expresaba esta desilusión, esta tristeza, de ver cómo estaba afectado el país”, dice, y añade que en el camino a superar situaciones como las de estos días uno de los primeros pasos es identificar las emociones. “A veces para las personas no es tan fácil ubicar qué es lo que estamos sintiendo. Yo recomiendo hacer caso a las sensaciones corporales: el cuerpo es un gran termómetro que nos puede indicar qué está pasando con nosotros”.
Además de estar atento a los síntomas físicos, el académico recomienda poner atención al relato que cada persona está construyendo en su mente, el discurso interno. “A lo mejor entro en un discurso negativo, pesimista, catastrófico, y esos pensamientos me van llevando a estados emocionales y físicos. Es importante identificarlos, porque me pueden llevar a la angustia y a la ansiedad, para poder pasar a unos que me proporcionen más calma y más tranquilidad”, dice. También es importante expresar las emociones —dialogando con las redes de protección y los círculos cercanos de cada persona—, poner el cuerpo en movimiento a través de ejercicios, realizar descarga emocional —a través del llanto o la escritura, por ejemplo— y conectar con el lado espiritual de cada persona, según sus creencias personales.
Un aspecto importante es darse cuenta de que estas situaciones afectan a todas las personas, sin importar su edad. “Muchas veces no nos damos cuenta de que las y los adultos también están pasando por una crisis, por sentimientos de desaliento, sobre todo porque nos ha tocado vivir una historia marcada por la violencia y la desesperanza”, dice Muñoz, y agrega que en esos casos lo más recomendable es acudir con los profesionales del cuidado de la salud mental. “Cuando se nos agotan los recursos y no los encontramos dentro de nuestra casa y de nuestro círculo, siempre está esa otra alternativa”, explica. También es posible buscar orientación en la tecnología, incluso en la inteligencia artificial, siempre con cuidado y responsabilidad. “Hay que sacarles el jugo a esos recursos”, menciona Muñoz Lezama, para quien es importante cambiar la narrativa con la que transitamos estas situaciones. “Hay que abrir camino hacia lo que se puede hacer. Muchas veces enfatizamos ideas como que ya no se puede hacer nada, que las instituciones y el gobierno no pueden hacer nada, pero hay que movernos y ver dónde sí podemos y cómo podemos acompañarnos de otros”.
Y entonces se regresa a la pregunta inicial: ¿cómo volvemos a la “normalidad”? Muñoz explica que “lo primero es saber que no estamos en un escenario normalizado, definitivamente sería muy iluso pensarlo y no se trata de caer en la ingenuidad”. En ese sentido, añade, ahora lo importante es que las personas se sigan cuidando, se escuchen, se acompañen. “Esto nos debe dejar una lección de cómo cuidarnos ante este tipo de eventos desafortunados, necesitamos encontrar maneras de articularnos como comunidad”, porque, agrega, “toda la comunidad tenemos que apoyarnos”. Aquí es importante validar las emociones de las otras personas, ya que no todas transitan por estas situaciones de la misma manera. También hay que reforzar estrategias de cuidado, sobre todo al salir a la calle, pero sin caer en la hipervigilancia porque “eso ya sería paranoia. Sólo hay que estar alerta, ser cuidadosos”.
Para concluir, Muñoz subraya la importancia de buscar ayuda. En el caso de la comunidad universitaria, esta puede acudir al C-Juven o al Centro Universitario Ignaciano (CUI) o a las distintas instancias de apoyo con las que cuenta el ITESO. “Todos, todos estamos movidos con esta situación, estamos consternados, pero es un llamado a estar unidos, a estar juntos, a apoyarnos unos a otros. En el C-Juven estamos para apoyarnos unos a otros y hacer una comunidad itesiana que nos reconforte y nos ayude a salir adelante de esta situación”, concluye.
Consejos para transitar la incertidumbre
• Identifica tus emociones. Puedes hacer caso a las sensaciones y los síntomas que experimentes en el cuerpo o apoyarte de herramientas como el círculo de las emociones. Lo encuentras buscando en Google.
• Escucha tu discurso interno. Muchas veces los pensamientos que nos repetimos nos contagian de ciertas emociones y las alimentan. Reconocer ese discurso y cambiarlo puede ayudarte a transitar a otro estado de ánimo.
• Expresa tus emociones. Apóyate de tu círculo familiar y de tus amistades y compañeros. Busca hablar de lo que estás sintiendo y escuchar lo que están sintiendo las otras personas.
• Cuida tu cuerpo. Haz ejercicio físico. Si no puedes salir de casa, practica estiramientos y otras actividades que permitan relajar tus músculos. Procura tener suficientes horas de sueño, comer bien, mantenerte hidratado.
• Realiza descarga emocional. Llora, habla, escribe. Es importante dejar salir las emociones para que no se encapsulen.
Conecta con tu lado espiritual. No se refiere a una religión en específico. Antonio Muñoz lo explica así: “La fe es un gran recurso. Si crees en un Dios es maravilloso, si no, conecta con lo que tú creas: con la comunidad, el estado de bienestar, la esperanza en las cosas buenas que se están haciendo alrededor”.
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