Ponte en sus oídos: La brecha de la discapacidad en una emergencia
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Ponte en sus oídos: La brecha de la discapacidad en una emergencia
A través de una historia inmersiva, el texto evidencia la vulnerabilidad que enfrentan las personas con discapacidad auditiva durante emergencias, donde la falta de comunicación accesible genera confusión, riesgo y pérdida de autonomía.
Estás en el salón de clases, en la oficina, en el parque. Estás en un lugar cualquiera, rodeado de personas. Es un día común, pues el sol brilla igual que siempre, aunque algunas nubes suelen darte sombra suficiente para no sentir el calor abrasador de Guadalajara. Hay cosas por hacer: una lectura, un correo electrónico, o simplemente descansar. Las personas entorno a ti están concentradas en sus actividades, al igual que tú.
De pronto, todo es caos. El mundo interrumpe lo que estaba haciendo. Los alumnos salen del salón, tus compañeros se levantan de sus asientos, los padres cargan a sus hijos. Huyen. ¿A dónde? No sabes. Solo los sigues. Ves caras de preocupación, pero entre el estrés y el miedo, no sabes qué están diciendo. ¿Hay humo? ¿Un tiroteo? ¿Un tsunami? Bueno, al menos sabes que esto último no pasa en tu ciudad. ¿Pero qué es lo que ocurre? ¿Deberías cubrir tu nariz y boca con un paño húmedo? ¿Agacharte y permanecer oculta? ¿Alejarte del edificio?
Volteas con la persona más cercana a ti y le preguntas. Pero ella no te entiende, pues habla otro idioma. Vas con alguien más… Lo mismo. Y buscas otra persona y otra más, pero con el mismo resultado. Eres la única que habla español. Intentan comunicarte algo con mímica, pero solo alcanzas a entender que están esperando a la policía. ¿O será a los bomberos?
¡Otra vez! Las personas vuelven a correr. Es bien sabido que el pánico en una emergencia es nuestro peor enemigo, que puede hacer que las personas se enfrenten a más peligro, pero no hay mucho más que puedas hacer además de dejarte guiar, pues te están jalando y empujando hacia una misma dirección. ¿Por dónde te llevan? Sientes más empujones. Las personas son fuertes y bruscas durante el caos. Hay un pequeño escalón y te caes, haciendo que te lastimes gravemente el tobillo. No puedes levantarte porque te duele demasiado. Quizás es un esguince o una fractura, pero no tienes forma de comprobarlo ahora. Las personas tratan de esquivarte, pero muchas te patean sin querer. Sientes un golpe en tu cabeza y quedas inconsciente.
Despiertas cuando ya todo ha sido controlado. No sabes con certeza qué ocasionó el pánico, pero puedes ver las consecuencias en pertenencias abandonadas y más personas lesionadas. Un paramédico se acerca a ti y te dice algo que no entiendes. Tampoco habla español. Te toca el tobillo y solo puedes mostrarle el dolor que sientes con una mueca. Te hace señas indicando los números del 1 al 10 (al menos eso es lo que deduces) y entiendes que te pregunta cuánto dolor sientes. Respondes con siete dedos.
El paramédico saca una jeringa. Le temes a las agujas y esta parece ser de 30 centímetros de longitud, aunque puede que sea solo una distorsión por tu fobia. ¿Por qué te va a inyectar? Solo te lastimaste el tobillo. ¿Tan grave está? ¿Pero qué tipo de medicamento es? Tú eres alérgica a la anestesia. ¿Cómo se dirá “anestesia” en este idioma? Buscas tu teléfono en tu bolsillo para ver si consigues un traductor, pero no lo encuentras. Te recorres hacia atrás con temor. El paramédico trata de tranquilizarte, pero no entiende de tu alergia por más que intentas explicárselo señalando la jeringa. ¡Que no se acerque!
Ahora, ¿qué dirías si te dijera que esto puede sucederles a las personas con discapacidad auditiva? Claro, esto no es algo exclusivo de ellas, pues se puede utilizar este mismo relato para comparar otras discapacidades e, incluso, con otros idiomas. Pero por esta ocasión concentrémonos en la discapacidad auditiva.
Existe una gran brecha en situaciones de emergencia para las personas con hipoacusia y sordas. Muchos de los dispositivos de alarma cuentan únicamente con una señal sonora y durante emergencias las indicaciones suelen darse oralmente. Para las personas con discapacidad auditiva, cuya lengua materna es la lengua de señas mexicana (LSM), esto es como estar en riesgo en un país no hispanohablante para nosotres. Aunque muchas de ellas pueden ser sordos hablantes o saben leer labios, un buen porcentaje son sordos señantes (LSM como principal forma de comunicación) o semi-lingües (no desarrollaron plenamente alguna lengua). Y es justo durante situaciones de riesgo y estrés alto donde puede ser más difícil la traducción y comunicación.
Al ser la LSM reconocida como una lengua nacional desde 2003, las instituciones y el gobierno tienen la responsabilidad de garantizar los derechos de las personas con discapacidad auditiva por medio de ajustes razonables para velar por su seguridad.
Si hay un terremoto a gran escala probablemente lo sientas y veas los objetos tambalearse, pero en los casos donde son sismos pequeños hay muchas personas que no los perciben. Si no sentiste el peligro y nadie te dijo que fue un temblor, ¿sabrías que debes alejarte de los objetos que puedan caerse?
Muchas emergencias no son mortales, pero en una situación de peligro la comunicación es esencial tanto para mantener la calma como para actuar correctamente. Para reducir la incertidumbre, el personal de emergencia debería estar capacitado para, al menos, poder entender frases básicas de LSM sobre medicina, hacer preguntas respecto al accidente con pictogramas o tener un protocolo de comunicación para personas sordas (como una demostración previa sobre los procedimientos que se llevarán a cabo). Así se protege la autonomía de la persona con discapacidad, evitando que alguien más decida por ella.
Del mismo modo, los edificios deberían tener, por ejemplo, una alarma que emita un sonido de alerta, pero que también tenga luces parpadeantes de diferentes colores de acuerdo con el tipo de emergencia o pantallas con instrucciones en tiempo real, pues serían bastante útiles y le daría información inmediata, no solo a la persona con discapacidad auditiva, sino a cualquiera que vea las luces.
Los obstáculos que tienen las personas con discapacidad no son generados por la discapacidad misma, sino por el contexto; el problema no son las personas, sino las circunstancias. Por eso, las condiciones del entorno son las que deben cambiar para adecuarse a sus necesidades, no al revés.
Con esto, incito a que aboguemos por herramientas y protocolos de emergencia más incluyentes en las organizaciones y espacios públicos, ya que con la tecnología actual son más que realizables. Recordemos que la inclusión es un derecho, no un favor, y que el beneficio para las personas con discapacidades se extiende también a todas las demás personas.
Bibliografía
Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad (CONADIS). (10 de junio de 2025). 10 de junio, Día Nacional de la Lengua de Señas Mexicana. CONADIS. https://www.gob.mx/conadis/articulos/10-de-junio-dia-nacional-de-la-lengua-de-senas-mexicana
Sobre la autora
Josselyn Rodríguez es estudiante de Negocios y Mercados Digitales. Le interesan mucho los temas de inclusión y diversidad, por lo que ingresó al PAP Escucha México para conocer más de la discapacidad auditiva. En sus tiempos libres lee romance, biografías, thrillers, fantasía, ciencia ficción, poesía y ensayos y ve muchas series y películas. Pero, sobre todo, le encanta aprender.