Vivir en una ciudad ruidosa ¿progreso o deterioro?
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Vivir en una ciudad ruidosa ¿progreso o deterioro?
El ruido urbano no solo afecta la salud, también evidencia una falta de inclusión hacia personas con discapacidad auditiva. El texto invita a repensar nuestras ciudades y acciones cotidianas para construir entornos más accesibles, donde el progreso realmente incluya a todos.
Imagina que te despiertas a las 6:30 de la mañana sin haber puesto ninguna alarma. El que te despertó no fue el sol nisiquiera tu alarma, fue el ruido fuerte de una avenida principal, el claxon de un camión, o el trabajo de una obra que lleva meses sin terminar.
Esta es la realidad de millones de personas que viven en ciudades latinoamericanas. No hace falta irnos tan lejos, si alguna vez has vivido o estudiado cerca de ITESO, sabes exactamente de qué hablo, no necesitas alarma si tu ventana da hacia la avenida. Los camiones de la ruta, los camiones de carga que pasan justo atrás del ITESO frenan, arrancan, pitan, y eso es suficiente para recordarte que el día ya empezó. Pero hay algo que muchas veces olvidamos preguntarnos ¿qué tan distinta es esa experiencia para quienes tienen una discapacidad auditiva? Para esto, no sé si tengo todas las respuestas, o por lo menos llegaré a esclarecer la mayoría, pero sí sé que ignorar la pregunta ya no es una opción, ya que a lo largo de mucho tiempo hemos ignorado el daño que esto nos causa y el alcance que esto tiene. Para esto ¿Qué podemos hacer? en lo personal yo tardé más de un semestre en el PAP antes de siquiera preguntarme si los eventos que organizábamos tenían intérprete de señas. No porque no me importara, sino porque nunca me lo había planteado. Eso dice algo y me queda claro que no soy la única en esta situación.
El enfoque de este artículo no es una queja, es una invitación a reflexionar desde adentro, desde la vida universitaria y urbana, sobre algo que nos afecta a todos pero que raramente discutimos con seriedad, la contaminación sonora y su impacto en la inclusión.
El ruido: el contaminante que no se ve
Cuando hablamos de contaminación, casi siempre pensamos en humo, basura o aguas negras, Muy rara vez le damos el mismo peso al ruido o muchas veces no somos conscientes de que lo que nos esta molestando es el ruido, aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva años advirtiéndonos que la contaminación sonora es el segundo factor ambiental más dañino para la salud en Europa, después de la contaminación del aire. En América Latina la situación no es muy diferente.
Ciudades como Ciudad de México, Guadalajara, Bogotá o São Paulo superan frecuentemente los 70 decibeles en sus zonas céntricas, sin embargo pienso que no hace falta buscar datos fuera de México o hasta fuera de ésta ciudad, Párate cualquier mañana en la banqueta de lateral periférico, justo en la salida de ITESO, y empieza a contar, el camión que frena, las motos que arrebasan con sus escapes ruidosos, alguna obra que lleva meses en lo mismo. Nadie te va a decir cuántos decibeles son, pero tu cuerpo ya lo registró antes de que pudieras ser consciente del ruido.
Cuando la OMS recomienda no exceder los 55 dB durante el día en áreas residenciales. Muchas veces estos datos no los tomamos con mucha importancia, sin embargo significa que millones de personas vivimos expuestos constantemente a niveles de ruido que generan estrés, alteraciones del sueño, problemas cardiovasculares y en exposiciones prolongadas, pérdida auditiva. ¿alguna vez habías relacionado estos padecimientos con el ruido excesivo?
Pero aquí viene la parte que más me interesa compartirles, el ruido urbano no afecta a todos por igual. Y entender eso cambia completamente la temática.
¿Y qué hay de quienes viven diferente el sonido?
Trabajar en el PAP Escucha México me ha hecho entender algo que, aunque parece obvio, pocas veces tomamos en cuenta a las personas con discapacidad auditiva navegan el mundo urbano de maneras radicalmente distintas a las nuestras. Una ciudad diseñada principalmente con señales sonoras, sin apoyos visuales suficientes, sin lenguaje de señas en los espacios públicos, y con una cultura que aún estigmatiza la diferencia, no es simplemente imperfecta, es totalmente excluyente. Y si, se que no es fácil de implementar e incluso de diseñar, pero es una realidad que existe y que no esta siendo atendida.
Los niños con discapacidad auditiva que crecen en entornos urbanos enfrentan una contradicción que me parece muy interesante, viven en ciudades llenas de ruido que no están pensadas para ellos, en espacios donde el volumen es protagonista pero la comunicación accesible es casi inexistente. Los semáforos pitan, las alertas de emergencia suenan, los maestros dan instrucciones en voz alta. ¿Cuántos de esos mensajes llegan a quien los necesita sin un intérprete, sin subtítulos, sin señalética?
Esto vas más allá de sentir lástima. Se trata de reconocer que nuestras ciudades fueron diseñadas pensando en un solo tipo de persona, y que eso es un problema de todos.
Progreso que no incluye a todos no es progreso
Desde la administración de empresas y el emprendimiento, una de las primeras cosas que nos enseñan es a identificar a nuestros usuarios, a conocer sus necesidades y a diseñar soluciones que realmente funcionen para ellos. Pero ese ejercicio se vuelve superficial si solo pensamos en el usuario promedio, lo que se le llama una persona “normal”, personas sin capacidades y necesidades diferentesen la persona que camina, escucha, ve y se comunica de determinada manera.
El diseño universal no es un lujo ni una condición que no existe en la realidad, es una necesidad práctica. Una ciudad más accesible para una persona con discapacidad auditiva es también más clara, más ordenada y más funcional para todos. Las señales visuales que guían a alguien con sordera también ayudan a una persona que está escuchando música con audífonos. Los espacios menos ruidosos benefician a quienes tienen ansiedad, a los adultos mayores, a las personas con autismo.
La inclusión no es un gasto social, aunque sé que es más fácil decirlo que convencer a alguien de eso, o solo hacer una parte de esto para tener placas de Señalización de Accesibilidad Universal, para el reconocimiento social, es una inversión en la calidad de vida colectiva, y eso es exactamente lo que el emprendimiento con propósito debería buscar.
¿Y nosotros qué podemos hacer?
Sé que suena enorme el problema cuando se describe así. Pero el cambio no empieza en el gobierno ni en las grandes corporaciones, se empieza en la forma en que tú y yo vemos a las personas que nos rodean.
Algunas cosas concretas que puedes hacer hoy:
No sé si lo primero es aprender LSM o simplemente dejar de tocar el claxon sin razón, y ser conscientes de los ruidos que ocasionamos, pero algo sí tengo claro, mientras sigamos organizando eventos, clases y presentaciones sin preguntarnos si alguien con discapacidad auditiva puede seguirlos, estamos eligiendo a quién le hablamos y a quién no. Apoyar iniciativas como PAP Escucha México, que son proyectos universitarios que buscan visibilizar y mejorar la vida de niños con discapacidad auditiva necesitan aliados, voces y difusión.
Una ciudad para todos empieza por escuchar diferente
El ruido de la ciudad no va a desaparecer de la noche a la mañana, y tampoco pretendo que este artículo resuelva décadas de planeación urbana deficiente. Pero sí creo, que la manera en que una sociedad trata a sus comunidades más vulnerables dice todo sobre los valores que tiene, o que le faltan.
Somos una generación de jóvenes universitarios que tiene la formación, las herramientas y, sobre todo, la responsabilidad de construir ciudades y empresas más justas. El primer paso es tan simple como preguntar: ¿quién se está quedando afuera de lo que estamos construyendo?
Porque el progreso que no incluye a todos, simplemente no es progreso.
Referencias bibliográficas
Organización Mundial de la Salud. (2018). Environmental noise guidelines for the European region. World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/9789289053563
Berglund, B., Lindvall, T., & Schwela, D. H. (1999). Guidelines for community noise. World Health Organization. https://apps.who.int/iris/handle/10665/66217
INEGI. (2020). Censo de Población y Vivienda 2020: Discapacidad en México. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. https://www.inegi.org.mx/temas/discapacidad/
Stansfeld, S. A., & Matheson, M. P. (2003). Noise pollution: Non-auditory effects on health. British Medical Bulletin, 68(1), 243–257. https://doi.org/10.1093/bmb/ldg033
Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres. (2021). Diseño universal e inclusión en espacios públicos urbanos. Gobierno de México. https://www.gob.mx/conadis