La inclusión también se comunica: redes sociales accesibles para personas con discapacidad auditiva.
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La inclusión también se comunica: redes sociales accesibles para personas con discapacidad auditiva.
La inclusión también se comunica: redes sociales accesibles para personas
con discapacidad auditiva.
Hoy gran parte de lo que aprendemos, compartimos y entendemos del mundo pasa
por una pantalla. Las redes sociales se han convertido en espacios donde las
personas se informan, opinan, estudian, conviven, compran, se entretienen y
también se sensibilizan sobre temas sociales. Por eso, cuando hablamos de
inclusión, no podemos pensar únicamente en elevadores, rampas o espacios físicos
accesibles. La inclusión también se comunica, también se diseña y también se
publica.
Desde mi experiencia en el PAP Escucha México, he entendido que comunicar
sobre discapacidad auditiva no consiste solamente en “subir contenido bonito” o
“hacer publicaciones informativas”. Comunicar con enfoque inclusivo implica
preguntarnos quién puede acceder a ese contenido, quién queda fuera y qué
podemos hacer para que más personas puedan entenderlo. En especial, cuando
hablamos de personas con discapacidad auditiva, las redes sociales pueden ser una
herramienta muy poderosa, pero también pueden convertirse en una barrera si no
se usan de manera accesible.
Una publicación que no es accesible también comunica algo, comunica que no se
pensó en todas las personas. Por eso, hacer las redes sociales accesibles no
debería verse como un extra, sino como una parte básica de cualquier estrategia de
comunicación responsable.
Las redes sociales también pueden excluir
Muchas veces pensamos que las redes sociales son espacios abiertos porque
cualquier persona puede entrar a Instagram, TikTok, YouTube o Facebook. Sin
embargo, que una plataforma esté disponible no significa que todo su contenido sea
accesible, por ejemplo un video sin subtítulos, una historia con demasiado texto
pequeño, un audio sin transcripción o una publicación que depende totalmente del
sonido puede dejar fuera a muchas personas.
La Organización Mundial de la Salud (2026), estima que para 2050 casi 2,500
millones de personas tendrán algún grado de pérdida de audición y más de 700
millones necesitarán servicios de rehabilitación auditiva. Estos datos muestran que
la salud auditiva y la accesibilidad no son temas lejanos ni de un grupo pequeño:
son asuntos que atraviesan a millones de personas en el mundo.
Aun así, en redes sociales todavía es común encontrar videos donde todo el
mensaje depende de una voz en off, reels con música y texto mínimo, conferencias
Lucía Huerta Azcona
grabadas sin subtítulos o cápsulas informativas que no ofrecen alternativas visuales.
El problema no es sólo técnico, sino cultural ya que muchas veces se piensa
primero en que el contenido sea estético, rápido o viral, antes que en si realmente
puede ser comprendido por todas las personas.
Accesibilidad no significa hacer contenido aburrido
Una idea equivocada es pensar que hacer contenido accesible limita la creatividad.
En realidad, puede mejorarla porque cuando una publicación tiene subtítulos claros,
buen contraste, lenguaje sencillo y una estructura visual ordenada, no solo ayuda a
personas con discapacidad auditiva, también beneficia a muchas otras personas.
Por ejemplo, los subtítulos sirven para quienes no pueden escuchar bien, pero
también para quienes ven un video en un lugar con ruido, para quienes no tienen
audífonos, para quienes están aprendiendo el idioma o para quienes prefieren leer
mientras ven el contenido. Lo mismo pasa con las transcripciones, los textos
alternativos y los carruseles bien organizados, no reducen el impacto del mensaje,
sino que lo hacen más amplio.
Desde el PAP Escucha México, esto se vuelve todavía más importante porque el
objetivo no es solo publicar por publicar, sino sensibilizar. Si queremos hablar de
inclusión, el contenido también debe ser coherente con ese mensaje. No tendría
sentido promover la accesibilidad con un video que no tiene subtítulos o hablar de
discapacidad auditiva usando únicamente recursos sonoros.
Subtitular también es incluir
Uno de los cambios más sencillos y más importantes es subtitular los videos ya que
permiten que el mensaje oral también pueda leerse. Además, no se trata
únicamente de escribir lo que alguien dice, sino de considerar sonidos importantes,
identificar quién habla cuando es necesario y cuidar que el texto sea legible.
Las Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web (2018), conocidas como
WCAG, establecen criterios relacionados con subtítulos para contenido audiovisual
pregrabado y en vivo. Esto muestra que los subtítulos no son un detalle menor, sino
una herramienta reconocida dentro de los estándares internacionales de
accesibilidad digital.
En redes sociales, subtitular puede parecer algo pequeño, pero cambia por
completo la experiencia de una persona. Un video sin subtítulos puede ser imposible
de seguir para alguien con pérdida auditiva. En cambio, un video con subtítulos
claros permite que esa persona reciba el mensaje sin depender únicamente del
sonido.
No todas las personas con discapacidad auditiva se comunican igual
Lucía Huerta Azcona
Otro punto importante es no asumir que todas las personas con discapacidad
auditiva tienen las mismas necesidades o se comunican de la misma manera, por
ejemplo algunas personas usan lengua de señas, otras utilizan auxiliares auditivos o
implantes cocleares, algunas leen labios, otras prefieren comunicarse por escrito, y
muchas combinan diferentes formas de comunicación.
Por eso, la accesibilidad en redes sociales no debería reducirse a una sola
herramienta. Subtitular ayuda mucho, pero también puede ser necesario usar
lenguaje claro, apoyos visuales, transcripciones, imágenes explicativas,
interpretación en lengua de señas en ciertos contenidos o formatos más fáciles de
consultar. La clave está en entender que la discapacidad auditiva es diversa y que
no existe una única forma correcta de comunicarse.
En este sentido, una frase muy importante es: “¿Cómo prefieres que nos
comuniquemos?”. Aunque parece una pregunta sencilla, cambia la relación. En
lugar de asumir lo que una persona necesita, se le reconoce como alguien con voz,
decisión y autonomía. Llevar esa idea a redes sociales significa crear contenido
pensando en distintas formas de acceder a la información.
Comunicar con responsabilidad desde el PAP
En el PAP Escucha México, el trabajo en redes tiene un valor muy especial porque
no solo se trata de informar, sino de formar una mirada más empática. Cada historia,
reel, carrusel o post puede ayudar a que alguien entienda mejor qué es la
discapacidad auditiva, qué barreras existen y qué acciones cotidianas pueden hacer
la diferencia.
Por ejemplo, un post puede explicar por qué es importante mirar de frente al hablar,
evitar cubrirse la boca, reducir el ruido de fondo, escribir la información importante o
no burlarse cuando alguien pide que le repitan algo, estos mensajes pueden parecer
básicos, pero juntos ayudan a cambiar hábitos y muchas veces la inclusión empieza
ahí mismo en acciones pequeñas que se vuelven parte de la vida diaria.
Además, comunicar desde redes permite llegar a públicos jóvenes que quizá no se
acercarían a una conferencia o a un documento académico, pero sí pueden
detenerse a leer una historia de Instagram o ver un reel corto, y esta es una
oportunidad muy valiosa, pero para aprovecharla bien, el contenido debe ser claro,
accesible y respetuoso.
La inclusión digital también es un derecho
La accesibilidad no es solo una buena práctica, también está relacionada con
derechos. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
reconoce la importancia del acceso a la información y a la comunicación en
formatos accesibles. En México, la Ley General para la Inclusión de las Personas
Lucía Huerta Azcona
con Discapacidad también contempla la accesibilidad como el acceso, en igualdad
de condiciones, a la información, las comunicaciones y las tecnologías de la
información. (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2024).
Esto significa que hablar de redes sociales accesibles no es exagerado ni
secundario. En una época donde tanta información circula por medios digitales,
excluir a alguien de esos contenidos también puede limitar su participación social,
educativa, cultural y comunitaria.
Por eso, las instituciones, proyectos sociales, universidades, marcas y creadores de
contenido tenemos una responsabilidad. Si usamos redes para informar, también
debemos preguntarnos si esa información realmente está llegando a todas las
personas posibles.
La inclusión también se comunica porque cada decisión que tomamos al crear
contenido puede abrir o cerrar una puerta. Elegir subtítulos, escribir con claridad,
usar imágenes comprensibles, cuidar el contraste, agregar transcripciones y pensar
en distintos públicos no son detalles menores: son formas concretas de respeto.
Desde mi experiencia en el PAP, he aprendido que comunicar sobre discapacidad
auditiva también implica revisar cómo comunicamos. No basta con hablar de
inclusión, hay que practicarla desde el diseño, desde la redacción y desde la
manera en que publicamos.
Las redes sociales tienen el poder de sensibilizar, informar y acercar a las personas,
pero para que realmente sean espacios incluyentes, necesitamos dejar de pensar
en la accesibilidad como un agregado opcional. La accesibilidad debe estar desde el
inicio, como parte natural del contenido.
Si queremos una sociedad más incluyente, también necesitamos una comunicación
más incluyente. Y eso empieza con algo tan sencillo, pero tan importante, como
preguntarnos antes de publicar: ¿este contenido puede ser entendido por todas las
personas a las que quiero llegar?
Referencias bibliográficas:
Organización Mundial de la Salud. (2026, 3 de marzo). Sordera y pérdida de la
audición.
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/deafness-and-hearing-loss
World Wide Web Consortium. (2018). Web Content Accessibility Guidelines (WCAG)
2.1. https://www.w3.org/TR/WCAG21/
Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2024). Ley General para la
Inclusión de las Personas con Discapacidad.
https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGIPD.pdf