Las manos que faltan en la inclusión
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Las manos que faltan en la inclusión
La escasez de intérpretes de Lengua de Señas Mexicana limita el acceso a derechos fundamentales. Fortalecer su formación y reconocimiento profesional es clave para construir una sociedad verdaderamente inclusiva y accesible.
Cada vez que un noticiero matutino abre con un recuadro pequeño en la esquina, donde
alguien traduce con las manos lo que se dice en voz alta, damos por hecho que la inclusión
ya está resuelta. En realidad no lo está, y conviene decirlo así, sin rodeos. Detrás de ese
recuadro hay una de las profesiones más necesarias y menos atendidas del país: la
interpretación en Lengua de Señas Mexicana. Cientos de miles de personas sordas
dependen de ella para acceder a la salud, la educación o la justicia, y sin embargo México
apenas cuenta con una mínima cantidad de intérpretes certificados para cubrir esa
demanda. No es un detalle técnico. Es una falla de mercado con consecuencias humanas, y
de eso quiero hablar aquí.
Una lengua reconocida, una profesión ignorada
Empecemos por algo que se da por sentado y no debería: la Lengua de Señas Mexicana no
es un código improvisado ni una simplificación del español. Es una lengua completa, con
gramática propia y una lógica visual que le pertenece solo a ella, reconocida oficialmente
como lengua nacional desde 2005 en el artículo 14 de la Ley General para la Inclusión de
las Personas con Discapacidad (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2024).
La misma ley va más allá en su artículo 20: obliga a los medios de comunicación a
implementar tecnología e intérpretes de LSM que permitan a la comunidad sorda acceder al
contenido de su programación (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2024).
Sobre el papel, entonces, la ruta ya está trazada desde hace dos décadas. En la práctica, el
país nunca formó al gremio que debía sostener esa obligación.
Porque interpretar no es traducir palabra por palabra. Quien lo hace decide, en tiempo real,
cómo construir visualmente una idea completa, mantiene el ritmo de quien habla, transmite
el tono y permanece neutral aunque el contenido sea incómodo o profundamente técnico.
Lo hace en consultorios médicos, salas de audiencia, aulas, congresos, estudios de
televisión. Y cuando esa persona no está disponible, no existe un sustituto razonable. Lo
que queda es silencio, o, una traducción improvisada por alguien con buena voluntad pero
ninguna preparación, con el riesgo de que un diagnóstico médico o un testimonio legal
terminen distorsionados sin que nadie lo note.
Cuántos son y por qué importa la cifra
Vale la pena detenerse aquí, porque las cifras disponibles no coinciden entre sí, y esa
misma falta de consenso ya es parte del problema. Reportes periodísticos de los últimos
años, apoyados en estimaciones de organizaciones civiles, han hablado de apenas 40 a 42
intérpretes certificados a nivel nacional frente a varios cientos de miles de personas que
usan la LSM como lengua materna (Infobae, 2021; Equal Times, s.f.). Una nota más
reciente del Instituto Mexicano de Lengua de Señas eleva ese número a menos de 80.
Ninguna de las dos cifras proviene de un censo oficial actualizado; de hecho, el propio
Congreso de Michoacán exhortó en 2021 al INEGI a diseñar un muestreo especial parasaber cuántas personas dominan la Lengua de Señas Mexicana y en qué nivel,
precisamente porque ese dato confiable no existe (Roque Madriz, 2021).
Si ni siquiera sabemos con precisión cuántos intérpretes hay, ¿cómo podría el Estado
planear su formación, su distribución geográfica, su contratación? La invisibilidad de esta
profesión no es solo simbólica. Es, antes que nada, estadística.
Lo que el INEGI sí documenta con claridad es el tamaño de la población a la que esto
afecta. Según las Estadísticas a propósito del Día Internacional de las Personas con
Discapacidad 2024, del total de 9.5 millones de mexicanos con alguna discapacidad, la
auditiva representa el 12 por ciento (INEGI, 2025). El Instituto Nacional de Rehabilitación,
dependiente de la Secretaría de Salud, sitúa en 2.3 millones a las personas con
discapacidad auditiva en el país (Secretaría de Salud, s.f.). La brecha entre esa población y
los intérpretes disponibles para acompañarla no necesita adjetivos, porque los números ya
hablan por sí solos.
Formarse sin una carrera que lo respalde
Aquí es donde mi formación en mercadotecnia empieza a hacer preguntas incómodas.
Frente a una demanda de esta magnitud, uno esperaría una oferta educativa robusta, en la
que se tengan licenciaturas, programas técnicos, rutas claras de profesionalización. Pero no
existe nada de eso. No hay en México una licenciatura dedicada a formar intérpretes de
LSM, y quienes ejercen la profesión llegan a ella por caminos muy distintos entre sí.
Algunos crecieron en una familia con algún integrante con discapacidad auditiva. Otros se
acercaron por vocación a la comunidad sorda y aprendieron de forma empírica. Otros más
tomaron cursos privados cuya duración y calidad varían enormemente de uno a otro.
La vía de validación que sí existe es la certificación por competencias laborales del
CONOCER, a través del estándar EC1319,
"Interpretación de conferencia de lengua de
señas mexicana, español"
, que en 2020 actualizó al estándar original EC0085 de 2009
(CONOCER, 2020). Y aquí vale la pena notar algo revelador: este estándar fue diseñado
deliberadamente para no exigir un título profesional como requisito, sencillamente porque no
existe la carrera que lo otorgaría (Rangel Romero, 2024). Es una solución pragmática frente
a un vacío estructural, no un sustituto de él.
Además, el proceso de certificación requiere viajar a sedes específicas, lo que excluye de
entrada a quienes ejercen la interpretación en estados sin oferta cercana. El propio
CONADIS reconoció este problema cuando impulsó comités regionales de certificación para
que los aspirantes no tuvieran que desplazarse hasta la Ciudad de México (CONADIS, s.f.).
Es un avance real, sí, pero llega décadas después de que la ley ya obligaba a tener
intérpretes disponibles.
Un servicio sin mercado que lo sostenga
Pensemos en esto con la frialdad que merece, es un servicio con demanda comprobada y
oferta insuficiente. En cualquier otro sector, esa combinación dispararía inversión,programas de formación y competencia entre proveedores. Aquí no ha pasado nada de eso.
¿Por qué?
Porque la demanda existe, pero no logra traducirse en un mercado funcional. Buena parte
de la interpretación que debería ser remunerada y profesional ocurre de forma gratuita o
informal, sostenida por familiares o voluntarios, y eso desincentiva a quien podría dedicarse
a esto de tiempo completo. Si el trabajo no se paga ni se reconoce como oficio, no hay
razón económica para profesionalizarse en él. Una nota de hace pocos meses sobre
intérpretes en Nuevo León documentaba exactamente esta paradoja, hay salarios bajos,
ausencia de un grado académico equiparable, y la dificultad de exigir condiciones laborales
dignas cuando ni siquiera existe consenso sobre qué hace a alguien un intérprete calificado.
(Equal Times, s.f.).
A esto se suma un problema de comunicación pública, quizá menos visible pero igual de
grave. El derecho a tener un intérprete existe en la ley desde hace dos décadas, pero la
mayoría de las instituciones (hospitales, juzgados, escuelas) no lo aplican porque no hay
sanción real cuando lo omiten, ni una campaña sostenida que lo recuerde. Vista así, la
inclusión no fracasa por falta de buenas intenciones. Fracasa por falta de planeación, ya
que nunca se invirtió en crear la oferta de talento que la propia ley exigía desde el principio.
Lo que está en juego cuando falta un intérprete
Hace apenas unos meses, en febrero de 2026, un diputado en Nuevo León presentó una
iniciativa para que los intérpretes certificados de LSM sean obligatorios durante juicios,
después de constatar que esa garantía sigue sin cumplirse de forma sistemática(ABC
Noticias, 2026). Que en pleno 2026 todavía haga falta legislar algo que la ley general ya
contemplaba desde 2011 dice bastante sobre la distancia entre el papel y la práctica.
Y es que cada vez que falta un intérprete, no falta solo una persona. Falta el puente que
permite entender un diagnóstico, comprender los cargos que se le imputan a alguien ante la
ley, o simplemente participar de una clase como cualquier otro estudiante. La pregunta que
vale la pena dejar sobre la mesa no es si la Lengua de Señas Mexicana merece intérpretes
profesionales; eso ya nadie lo discute. La pregunta es por qué veinte años después de
reconocerla como lengua nacional, seguimos sin construir la carrera, el mercado laboral y la
formación que esa decisión debió poner en marcha desde el principio.Referencias
CONADIS. (s.f.). Intérpretes de Lengua de Señas Mexicana (LSM) de todo el país podrán
certificarse sin tener que viajar. Gobierno de México.
https://www.gob.mx/conadis/articulos/interpretes-de-lengua-de-senas-mexicana-lsm-de-todo
-el-pais-podran-certificarse-sin-tener-que-viajar
Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2024). Ley General para la Inclusión de
las Personas con Discapacidad. https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGIPD.pdf
CONOCER. (2020). Estándar de Competencia EC1319: Interpretación de conferencia de
lengua de señas mexicana–español. Diario Oficial de la Federación.
https://conocer.gob.mx/contenido/publicaciones
_
dof/2020/EC1319.pdf
Roque Madriz, I. (2021, 3 de diciembre). Congreso exhorta a INEGI realizar muestreo sobre
cuántas personas dominan la lengua de señas. La Crónica de Hoy.
https://www.cronica.com.mx/estados/congreso-michoacano-exhorta-inegi-realizar-muestreo-
sobre-personas-dominan-lengua-senas-mexicana.html
Equal Times. (s.f.). Los intérpretes de lengua de señas mexicana intentan afrontar la
discriminación por discapacidad.
https://www.equaltimes.org/los-interpretes-de-lengua-de-senas?lang=en
Infobae. (2021, 23 de septiembre). Día Internacional de las Lenguas de Señas: La falta de
intérpretes certificados en México.
https://www.infobae.com/america/mexico/2021/09/23/dia-internacional-de-las-lenguas-de-se
nas-la-falta-de-interpretes-certificados-en-mexico/
INEGI. (2025). Estadísticas a propósito del Día Internacional de las Personas con
Discapacidad 2024.
https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2025/EAP
_
PersDiscap_
25.pdf
Rangel Romero, J. C. (2024). El proceso de certificación de intérpretes en lengua de señas
mexicana. Estándar de competencia EC1319. Lengua y Sociedad, (1).
http://www.scielo.org.pe/scielo.php?pid=S2413-26592024000100034&script=sci
_
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=es
Secretaría de Salud. (s.f.). Con discapacidad auditiva, 2.3 millones de personas: Instituto
Nacional de Rehabilitación. Gobierno de México.
https://www.gob.mx/salud/prensa/530-con-discapacidad-auditiva-2-3-millones-de-personas-i
nstituto-nacional-de-rehabilitacion
ABC Noticias. (2026, 12 de febrero). Buscan que intérpretes de lenguas indígenas y señas
sean obligatorios en juicios.
https://abcnoticias.mx/local/2026/2/12/buscan-que-interpretes-de-lenguas-indigenas-senas-s
ean-obligatorios-en-juicios-273519.html