Estudiantes de Escocia viven el verano en el ITESO
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Estudiantes de Escocia viven el verano en el ITESO
Procedentes de la Abertay University, relatan su experiencia en el campus, donde cursan el programa internacional de verano Advanced Ethical Hacking.
Diana Alonso
Les advirtieron del sofocante calor que habría en Guadalajara durante el verano. Sin embargo al llegar descubrieron que la temporada de lluvias se había adelantado. No fueron precipitaciones gentiles y frías como las de Dundee, Escocia, donde cursan la Licenciatura en Ethical Hacking en Abertay University. Fueron recibidos por lo que definieron como “tifones” y espectaculares tormentas eléctricas.
“Incluso cuando el clima está en su peor momento, aquí la lluvia sigue siendo cálida”, comenta Niall Rooney, uno de los cinco estudiantes de intercambio que llegaron al ITESO para cursar el programa de verano internacional Advanced Ethical Hacking.
Les sorprendió la serenidad con la que los habitantes de la ciudad navegaban bajo aquel turbio cielo. Aquella actitud no era exclusiva ante las lluvias. Los escoceses describieron a los tapatíos como personas relajadas, amables y abiertas. “Ha sido una experiencia muy buena y refrescante. Hemos conocido todo tipo de personas”, dice Kieran Bissett.
Bissett, Rooney, Oliver Lakeman, Jonelle Hamilton y Ruaridh Watson-Hunter fueron seleccionados para ser beneficiarios del Programa Turing, una iniciativa del gobierno británico que financia experiencias de movilidad internacional. “Llegamos sin conocernos demasiado y ahora nos vamos siendo muy buenos amigos”, recuerda Rooney. La oportunidad de viajar a México surgió a partir de la relación académica construida por Jamie O’Hare, coordinador de la licenciatura en Ethical Hacking de la Abertay University, quien desde hace algunos años imparte cursos durante el Verano Internacional del ITESO.
Los estudiantes dejaron atrás Dundee, una ciudad de apenas 60 kilómetros cuadrados y alrededor de 150 mil habitantes, para pasar seis semanas en una metrópoli de más de cinco millones de personas y más de tres mil kilómetros cuadrados de extensión. El reto de adaptarse a una ciudad tan distinta lo enfrentaron acompañados por O’Hare y por los estudiantes del Buddy Program del ITESO. “Los buddies siempre estaban ahí cuando los necesitabas”, recuerda Rooney.
El Buddy Program vincula a estudiantes internacionales con alumnos del ITESO para facilitar su integración académica y cultural. En el caso de los jóvenes escoceses, el acompañamiento fue mucho más allá de orientarlos dentro del campus. Los recibieron en sus hogares, les presentaron amigos y familiares, los guiaron por la ciudad y los acompañaron a conocer lugares como Chapala, además de asistir a actividades relacionadas con el Mundial de Futbol.
La experiencia dentro del campus también los sorprendió, pues están acostumbrados a una universidad mucho más pequeña. “Es todo lo que podrías querer en un solo lugar”, afirma Lakeman. Entre clases podían estudiar en la biblioteca, descansar bajo los árboles, practicar deportes o reunirse con sus compañeros. Resaltaron la cantidad de instalaciones deportivas disponibles. “No me iría nunca de aquí. Creo que sería un estudiante de 50 años”.
Sus aprendizajes fueron más allá de la ciberseguridad. Lakeman había dedicado más de medio año al estudio del español antes de viajar a México. Sin embargo la inmersión cultural aceleró su aprendizaje. “Desde que llegué siento que he aprendido diez veces más español”, afirma. La convivencia cotidiana con estudiantes mexicanos, la necesidad de comunicarse en otro idioma y la adaptación a una cultura distinta se convirtieron en una parte tan importante de la experiencia como los propios contenidos del curso.
Los jóvenes destacaron el trabajo de O’Hare y David Negrete, profesor Departamento de Electrónica, Sistemas e Informática (DESI), quien complementó temas que ya habían visto en Escocia con nuevas herramientas y perspectivas. También resaltaron su disposición para resolver dudas y acompañarlos durante las actividades prácticas del curso. Al final, los estudiantes insistieron en que la experiencia no habría sido posible sin el impulso de su profesor. “Agradecemos mucho a Jamie por traernos”, señalaron.
Entre los temas que más llamaron su atención estuvieron los ejercicios de phishing, una técnica mediante la cual los atacantes buscan obtener información confidencial haciéndose pasar por entidades legítimas. Los estudiantes desarrollaron campañas simuladas para comprender cómo funcionan estos ataques y cómo prevenirlos.
También trabajaron con herramientas relacionadas con administración de identidades y seguridad en la nube, conocimientos que varios de ellos utilizarán directamente en sus futuros empleos. Más allá de las habilidades técnicas, coinciden en que la principal lección es la necesidad de mantenerse en constante actualización. En un contexto marcado por los avances de la inteligencia artificial los métodos de ataque y defensa evolucionan todos los días. “La ciberseguridad siempre te mantiene alerta […] Todo cambia constantemente y siempre debes estar aprendiendo”, añade Rooney.