La mediación es una herramienta para resolver conflictos desde la raíz
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La mediación es una herramienta para resolver conflictos desde la raíz
En su conferencia magistral, Alejandro Nató aseguró que la mediación solo es efectiva si la cultura de paz se construye de manera colaborativa.
Ximena Torres y Diana Alonso
El Centro Nansen para la Paz y el Diálogo, una institución noruega con presencia internacional, propone una ecuación para resolver controversias. Sus elementos se ordenan de la siguiente manera: conflicto más confianza más diálogo. Luego, los tres elementos se dividen entre el tiempo que haga falta y el resultado es igual a mejores soluciones. Alejandro Nató, abogado mediador y catedrático de la Universidad de Buenos Aires, se suscribe a esa fórmula y asegura que “no podemos llenarnos la boca de puentes de integración si no generamos los túneles de comprensión necesaria”.
En su visita al ITESO con motivo del Tercer Congreso Internacional de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, Nató trazó un mapa de aquellas situaciones que impiden a las sociedades cruzar puentes. Esta comprensión sobre las causas que dan vida a los conflictos es fundamental entre profesionales de la mediación, pues su trabajo es ocuparse de los problemas desde sus raíces relacionadas con la cultura y las identidades humanas.
El primer problema que abordó el especialista argentino fue el de la dignidad. Desde una perspectiva racional, sostuvo que esta cualidad no es inherente a las personas, sino que hace falta garantizar las condiciones que den paso a ella. De ahí surgen muchas desigualdades y las violencias que “hoy no se pueden ver de otro modo que no sean encadenadas”, dijo.
Esperar a que desaparezcan todos los mecanismos de dominación es una pretensión poco realista, pues las construcciones sociales reforzadas a lo largo de miles de años no desaparecerán en una generación. Sumado a eso, en la actualidad hay algunos elementos que las potencian; por ejemplo, la fragmentación social urbana, el extractivismo para el “maldesarrollo”, la incidencia de las redes sociodigitales en el escalamiento de las tensiones y las polarizaciones en favor de los negocios del poder político.
Luego de la presentación de este escenario, Nató habló del potencial de la mediación como “una forma de observar los conflictos desde un lugar común” y una herramienta de despresurización para los sistemas judiciales de los Estados. Para que estas competencias se hagan realidad, es necesario que el trabajo con mecanismos alternativos sea integral y colaborativo.
El especialista subrayó que hay cuatro pilares para la cooperación: la educación para la convivencia y paz, la prevención, el tratamiento y el fortalecimiento individual y comunitario. Ponerlos en práctica implica unir esfuerzos con otros profesionales de la psicología y de la educación, a través de actividades como los círculos de paz, los procesos de construcción de consenso y la planificación cooperativa.
Es crucial que estas herramientas se hagan presentes antes de que el conflicto escale, pues “el diálogo temprano humaniza. [...] Pretendemos que las personas que tienen piedras en sus manos, si son acogidos, si son atendidos y si se canalizan sus demandas en lugar de ser reprimidos, cambien la lógica de la piedra por un ramillete de flores”, dijo Nató mientras proyectaba la obra “Lanzador de flores” del artista urbano Banksy.
Antes de cerrar su participación, invitó a quienes se dedican al trabajo restaurativo y de mediación a ser como polinizadores. Esto implica propagar la cultura y el derecho humano a la paz a todos los campos de acción posibles, de modo que las universidades, así como los centros educativos, deportivos y culturales se reconozcan como campos para su aplicación.
Invitan a reflexionar sobre los retos y oportunidades que ofrece la justicia alternativa en México
La mañana del 31 de agosto fue inaugurado en el Auditorio Pedro Arrupe, SJ, del ITESO el Tercer Congreso Internacional de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias y la Octava Semana de la Mediación y Cultura de Paz, un encuentro que reúne a magistrados, jueces, autoridades estatales y municipales, representantes federales, mandos militares, integrantes de organizaciones civiles, académicos y estudiantes para reflexionar sobre los retos y oportunidades que ofrece la justicia alternativa en México.
En el presídium participaron Alondra Fausto, presidenta de la Mesa Directiva del Congreso del Estado de Jalisco; Tatiana Anaya, titular de la Consejería Jurídica del Poder Ejecutivo del estado de Jalisco, en representación del gobernador Pablo Lemus; el magistrado Armando Ramírez, representante del Supremo Tribunal de Justicia del Estado; Alexander Zatyrka SJ, rector del ITESO, y Guillermo Zepeda, director general del Instituto de Justicia Alternativa (IJA) del Estado de Jalisco.
La declaratoria inaugural estuvo a cargo de Anaya, quien afirmó que para la administración estatal la mediación y los mecanismos alternativos son fundamentales para la construcción de paz. “Desde el Gobierno del Estado de Jalisco estamos convencidos de que la justicia alternativa es una política pública prioritaria, porque la paz no sólo es la ausencia de conflicto, sino la presencia de empatía, de diálogo y de servicio”, expresó.
La funcionaria destacó que Jalisco se mantiene como referente nacional en la materia. Señaló que, de acuerdo con datos confirmados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) mediante el Censo Nacional de Impartición de Justicia Estatal 2025, la entidad obtuvo por quinto año consecutivo el primer lugar nacional en justicia alternativa, con más de 35 mil 173 convenios alcanzados durante 2024, equivalentes a 28.6 por ciento del total nacional.
Durante su mensaje de bienvenida, el Rector del ITESO subrayó que la colaboración entre la universidad y el IJA responde a la convicción compartida de promover la paz y la convivencia armónica mediante el diálogo. Explicó que este congreso representa “una valiosa oportunidad para fortalecer la interlocución, la reflexión y la construcción colectiva de alternativas” que contribuyan al desarrollo de “una sociedad más justa, solidaria, armónica e incluyente”.
Zatyrka hizo un recuento de la evolución de la justicia alternativa en Jalisco. Recordó que este modelo comenzó con la publicación de la Ley de Justicia Alternativa del Estado en 2007 y se consolidó posteriormente con reformas constitucionales estatales y federales que impulsaron la homologación de estos mecanismos en el país. En ese contexto sostuvo que la mediación “no constituye únicamente una alternativa a los procedimientos jurisdiccionales tradicionales, sino una herramienta esencial para alcanzar acuerdos sostenibles, restaurar relaciones, fortalecer el tejido social y promover una auténtica cultura de paz”.
Añadió que, en medio de la transformación que atraviesa actualmente el sistema de justicia mexicano, resulta indispensable reconocer el valor de los mecanismos pacíficos de solución de controversias. “Además de despresurizar los sistemas judiciales, la mediación devuelve a las personas la capacidad de participar de forma activa en la solución de sus controversias”, afirmó.
Zepeda presentó indicadores que muestran el avance de la mediación en la entidad. Indicó que Jalisco cuenta con ocho magistrados certificados como facilitadores, incluido el presidente del tribunal, mientras que 145 de los 208 jueces han cursado el diplomado en métodos alternos de solución de controversias.
El director del IJA señaló que el reto consiste en superar una visión estricta del derecho para incorporar las necesidades humanas detrás de cada conflicto. “Lo que decía Aristóteles, es que el derecho es la razón desprovista de pasión racional [...] Esto decía Aristóteles porque nunca litigó en materia familiar, que es lo menos razonable, lo menos predecible, lo más visceral”, comentó.
Entre los resultados alcanzados, destacó que en Jalisco existen seis mediadores certificados por cada juez y que el 94 por ciento de las personas usuarias manifiestan satisfacción tanto con los acuerdos obtenidos como con la atención recibida. “Hoy los juzgados de Jalisco reciben 14 mil casos menos que hace siete años, pero en el IJA llegan 50 mil casos más. ¿Dónde estaban esos 36 mil casos antes? Estaban macerando resentimientos en la cifra negra del conflicto, que es la más explosiva”, afirmó.
Fausto reflexionó sobre el papel de la mediación para resolver diferencias antes de que escalen y deterioren las relaciones sociales. Consideró que los mecanismos alternativos no deben verse como una justicia secundaria, sino como una vía efectiva para construir acuerdos y prevenir la violencia.
La legisladora enfatizó que la Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias abre nuevas oportunidades para fortalecer este modelo, aunque advirtió que los cambios legales necesitan acompañarse de capacidades institucionales. “Una ley, por importante que sea, no cambia por sí misma la realidad. Necesita instituciones capaces de aplicarla, profesionales preparados, presupuesto, coordinación y, sobre todo, necesita confianza. Ahí tenemos una enorme agenda por delante”, sostuvo.
El congreso se desarrollará durante la semana con actividades académicas, conferencias y mesas de análisis dedicadas a explorar la contribución de la mediación, la justicia restaurativa y otros mecanismos en la construcción de una cultura de paz y en el fortalecimiento del acceso a la justicia.
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