Mariana Chihenseck diseña ciudades inteligentes con los niños
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Mariana Chihenseck diseña ciudades inteligentes con los niños
La egresada de Ingeniería en Biotecnología partió a Irlanda a estudiar un posgrado. Ahora trabaja en una iniciativa de ciencia ciudadana respaldada por el gobierno local y el Trinity College Dublin.
Ximena Torres
Detrás de cada dato que un dispositivo tecnológico registra debe haber un humano que le dé sentido a la información. Eso es lo que Mariana Chihenseck Blanco enseña a los niños en Dublín y lo hace mediante la práctica. La egresada del ITESO puso a su disposición sensores urbanos para que los menores en las primarias vincularan los datos recopilados con las dinámicas que conocen de sus comunidades. Como parte de los resultados, los estudiantes se apropiaron de la tecnología al mismo tiempo que hicieron propuestas para que andar en bicicleta, caminando o en silla de ruedas sea más seguro y accesible.
Este proyecto, llamado The Sensor Inspector, es un programa de ciencia ciudadana respaldado por el gobierno de Dublín y el Trinity College Dublin, la universidad más antigua de Irlanda. En aquel país, Mariana estudió su maestría en Biotecnología y Negocios después de graduarse del ITESO como ingeniera en biotecnología.
La creación de la iniciativa con sensores la hizo acreedora del premio nacional irlandés Female STEM Graduate of the Year Award 2025, otorgado por el periódico financiero Business Post. En 2026 fue nominada al reconocimiento Young Changemaker of the Year de la iniciativa All-Ireland Sustainability, por su labor para impulsar cambios positivos en materia de sostenibilidad y medio ambiente.
“A los niños les encantan los sensores, les encanta la idea de ser parte del proyecto y tener agencia para decir lo que creen que es mejor para el área en la que viven. [...] Es una forma de tomar conciencia de que tenemos la tecnología, pero hay un humano detrás de ella que se encarga de darle sentido a los números y que puede hacer algo con esa información”, cuenta Mariana.
Del laboratorio a la ciudad inteligente y para los niños
Luego de graduarse del ITESO, Mariana trabajó durante una temporada en un proyecto de medicina regenerativa y dermocosméticos; aunque le gustaba ese ambiente científico sentía que le hacía falta el contacto humano. Por eso decidió hacer un posgrado que no la alejara completamente de la biotecnología, pero le permitiera salir del laboratorio. Esa oportunidad la encontró en el University College Dublin. Con el consejo de otra egresada del ITESO y el respaldo de una beca, partió a Irlanda.
La experiencia académica le ayudó a encontrar a otros científicos que compartían su inquietud por transmitir y desmitificar los avances tecnológicos. Al terminar su maestría se unió a Smart Docklands, un testbed de ciudades inteligentes respaldado por el gobierno local y la academia. Su objetivo es probar herramientas de conectividad e internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) en la zona portuaria de Dublín.
“Hay muchas definiciones de ciudades inteligentes. La que nosotros utilizamos es la que usa el internet de las cosas y la tecnología para hacer que una ciudad sea más sustentable, más accesible y mejorar la calidad de vida de las personas. Entonces, cuando hacemos proyectos piloto o promovemos que los muchachos diseñen tecnología siempre pensamos en los usuarios, en las personas que viven en la ciudad", explica Mariana.
En el primer proyecto en el que colaboró, los protagonistas eran niños y adolescentes, quienes utilizaron Minecraft para rediseñar sus calles. A través de un sistema de planeación participativa y lúdica, propusieron espacios públicos más disfrutables y accesibles para personas con discapacidad o neurodivergencias.
Ese acercamiento convenció a Mariana de que es necesario sumar las perspectivas de los más jóvenes en las decisiones de su comunidad. Con esa visión impulsó la creación de un panel asesor juvenil, que posteriormente se unió al Consejo Europeo de la Juventud. Los niños y adolescentes que lo integran le ayudaron a diseñar The Sensor Inspector. El proyecto se integró a Smart Docklands luego de que la ingeniera en biotecnología compitió por una beca de investigación del Trinity College Dublin para adquirir los sensores que utilizarían.
“Los niños de primaria veían la información de los sensores de tráfico y aire en sus escuelas y descubrían cuántos ciclistas y carros había; si había contaminación en el aire, a qué hora y por qué. [...] Tú sabes que un niño que está afuera (en la calle) es un buen indicador de que una zona de la ciudad es segura”, dice la ingeniera en biotecnología sobre el proyecto y su motivación.
Luego de más de 100 talleres impartidos, los participantes de The Sensor Inspector diseñaron propuestas para promover una movilidad más segura y ecológica en sus comunidades. Mientras algunos elaboraron carteles para señalar los sitios de estacionamiento que ponen en riesgo a los peatones, otros crearon un video de concientización sobre la velocidad de circulación de los patines eléctricos. En mayo de 2026, las primarias presentaron sus propuestas a autoridades locales en la residencia del alcalde de Dublín.
Tras completar este ciclo, en el que los niños recopilaron datos, hicieron propuestas y presentaron sus ideas, Chihenseck ha reflexionado que lo que hace en Irlanda se parece mucho a los proyectos de aplicación profesional (PAP) del ITESO. “Utilizamos herramientas de investigación para saber cómo cambia la perspectiva de los niños y jóvenes de la tecnología. Estamos haciendo investigación, pero lo hacemos para generar un impacto en la comunidad”, dice.
Hacer a los jóvenes partícipes de un cambio es lo que la inspira a seguir trabajando. Ellos son quienes le han confirmado que la ciencia también ocurre fuera de los laboratorios y, sobre todo, cuando hay personas detrás de la tecnología para darle sentido.
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